–Huelo tu hambre– me dijo la carnívora.
Poema de dos nombres, y larga cabellera que doblega.
Carnívora, aguardas alimento. Me esperas salivante.
Y mis muslos humean a fuego lento, girando sobre brasas. Me ves como ternera.
A mi carne obsequia tu talento, hunde tus colmillos y dedos en mi piel, cruda o cocida.
Y degrada mi paso recto, ora ágil, ora lento, dando a mi alma lo correcto, ésta noche de una estrella.

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