Djali Zwan - The Number Of The Beast
https://youtu.be/Gh3i31K2qjk
Angel siente el pulso en sus sienes, abre los ojos, el corazón casi le revienta el pecho.
...ha vuelto.
Semejante a una droga inyectada, lo siente en las venas, sus oídos crujen con ese sonido agudo, también su cabeza y su corazón va cada vez más rápido.
Lentamente los horrendos ojos bajan, se acercan. Los poros por completo dilatados emanan sudor, exudan miedo y bañan ése bulto inútil que Angel es ahora.
Se escucha el sonido seco del golpe de su cuerpo al caer de la cama, y aterrado empieza a moverse, débilmente se arrastra, primero un brazo, ahora el otro, poco a poco el terror lo levanta y consigue llegar al baño.
Apenas logra sostenerse, tiembla todo él. Lava su rostro, mira su reflejo con temor. Intenta mantenerse en pie, trata permancer cuerdo. A gatas se dirige a la cocina, repasa enloquecido sus memorias, ya lo había hecho antes y funcionó, ruega lograrlo de nuevo.
Rodeado de un círculo de sal y veladoras, empezó su conjuro, sólo quería volver a dormir tranquilo. Repite y repite durante horas tembloroso, pero no logra arrancar de su cabeza ése rostro, esos ojos, y el momento en que al abrir de esa forma la boca, sentía que le tragaba, que le arrancaba la vida.
Y cuando le habló con ésa voz ahogada:
—...soy la bestia, ...éres mio—, le dijo.















