miércoles, 12 de junio de 2019

HERALDO (Pesadilla VII)

HERALDO  
(Pesadilla VII)  
El discurso conmovedor era interrumpido por su hedor, por la imagen mugrienta, por su voz intoxicada.  Un oscuro hilo rojo que le colgaba del rostro dibujaba su trayecto.  El tipo escurría sangre al suelo que le gritaba a mi rostro descompuesto.

Ya ha cruzado mis pasos antes, le he visto; desangrando en la banqueta, estirando el brazo, con alaridos ahogados, con esa voz rasposa de ultratumbas.  Va rapado y sus harapos te obligan a mirarle, te gritan los ojos, te hiere el aire, la piel se eriza con furor y obliga a la descortesía brutal.

Pero hoy, que una a una mis coyunturas se desprenden, mi vientre que punza, que los ojos enceguecen y se me anegan, que la fuerza me deja, que estar en pie me cuesta, que hasta el sudor que me escurre duele; ¿serás tú, infeliz persona, mi conejo blanco o mi maldito heraldo?, ¿serás, Caronte moderno, sobre su balsa espectral, que la mano huesuda estira, pidiendo la cuota debida?.

¿Será que no comprendo el concepto y no solo pide cigarros, moneda, compasión o alimento?.  Y si entonces doy mi tributo... ¿será al fin la hora, en que ésta barreta que en mi ojo derecho se clava, sea al fin retirada?, y por fin mis sesos se derramen y pierdan por los suelos y alcance mi alma esa paz añorada.












CHAROL

CHAROL

Si, es lo normal.  Es negra la materia que abunda.  Universal.

¿Cómo no amarte?, si negra y deliciosa es la nota sensual del slide que resbala en la cuerda.  Negro blues y compás, igual a esta mirada. Acompaña al veneno mortal que brilla y cruje en tu piel untada.

Negrura, su enclave natural. Con dolo engulle universos que disuelve en gránulos navegantes, que detonan y evaporan. Pretenden, en ingenua travesura, encender con luz artificial el negro umbral.

Ungido y negro, cruje mis sentidos el charol que lento y sexy desplaza al humo del cigarro que los dedos me calcina y desvela el cocktail letal que la media luz disfraza,

...a tu negra imagen,

...tu negra entraña.