PESADILLA I
Núnca habia despegado mis párpados con los dedos al amanecer. La visión borrosa me permite sólo ver manchones marrón en las sábanas. Incorporándome en el borde de la cama, miro mi reflejo en el espejo al lado.
Sangre fresca me brota por los poros del rostro. Todo es confuso. Me levanto y mi vientre se abre.
No entiendo mucho. Me encamino al baño.
Nada más inocente que ir recuperando por el ensangrentado camino tus vísceras y aún creer que vas a salvarte.

Brutal escrito, hermano.
ResponderBorrarUna escena que parece grabarse en la retina.
Abrazo.
Es como parirse a si mismo siendo otro.
ResponderBorrarEs un poco gore, la verdad, pero tú eres así.
Un beso, Alex.