martes, 18 de julio de 2017

43

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Hace tanto, no puedo tener la mente en blanco. Y hoy el segundero me canta la guerra, sin prórroga ni tregua.  Cómo núnca y como a todos, llega el momento en que la manecilla o arenillas duelen.

Saturación, auto engaños como terapia placebo.  Sueños y pesadillas se revuelcan y revuelven donde mi mente es un estuario, dulce y salado.  La punzada del vientre no cede. La ciencia, me dió a mi ángel y alto posible, en mi día, me la arrebate. He perdido mi alma, que se funde y fragmenta entre sombras y escencias que me odian y se odian entre sí.

No hay paz, no hay fé.  La inocencia de mi ángel, desmorona mis membranas ya fisuradas, con preguntas  simples, sin respuesta. 

...y mi cura, que no llega.

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