miércoles, 13 de abril de 2016

EXTENSIÓN

Extensión 

Slovenia dance, Op. 72, No2 in E minor,  Antonin Dvořák.
https://youtu.be/wc7Lksz1aBM

"Te espero en la academia, comprame 2 bananos, tengo hambre, hay un lugar junto a la farmacia,  a una cuadra de Gallery.  No faltes, lo prometiste", leía Ángel en el msn, mientras caminaba.  La sensación de imbecilidad le coloreaba las orejas y tensaba los músculos del cuello y mandíbula.  Le retumba en la cabeza la señal de alerta de que pronto le pedirá ir por toallas y tampones.  Para el poco humor que tiene en esos días,  ese detalle tan pequeño, es como una patada en los huevos, pero piensa en el futuro inmediato y los compra. 

El sol cae sin nube que le estorbe el paso y bañado en su jugo llega a la academia, sube las escaleras,  se registra, entra.  Movimiento en orden en pequeñas manadas de bailarines, danzan música corriente, encerrados en vitrinas de pisos aduelados y las coreografías, que de inmediato recuerdan las transmisiones en televisión de mierda, en esos horarios matutinos, es lo que domina el aire.   

Angel llega al último salón.  Alicia, envuelta en su halo de maravillas, descansa su mano derecha en el barandal.   La perfección de movimientos que  inician, opaca las vitrinas de los lados y ese grupo de 6 con gran facilidad, destroza sin piedad, lo burdo y vulgar de todos los demás, el tiempo parece detenerse haciendo a todos callar y voltear.   

...extensión,  
...punta, 
...talón,
...punta...  



Dinámica poesía de tensión muscular en sexteto, lo complejo parece no serlo con facilidad angelical. 

Termina la magia de la escena, todo vuelve a su lugar. 

Alicia sale con su fingida inocencia y voz de pendeja

—¡¡Veniste!!
—Si.
—¡Fantástico!, trajiste los bananos.
—...ajá.
—La maestra fué primera bailarina, nos tiene enloquecidas, está increíble ¿no?.
—Me encantan estas cosas, lo sabes. 
—¿...sabes que no dejaba de ver mi moretón en la pierna?,  jajajaja, ¡es una sucia!, mira, te está viendo,  sabe que éres tú. 
—¿Que andas contando chismosa?.

Ella se acerca al oído de Angel.

—...no te gusta que te digan que hacer,  se te nota, pero no importa,  ahora te encontento, mira en mi maleta,  compré unos sexy toys.

Angel siente el intenso rubor de nuevo. 

—¿nos vamos?. 
—...come solo uno hija de puta.  El otro es para los dos.
—¡puerco!.
—...y lo que nos falta. 



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