–Vete a la mierda–, le dijo a su torso semidesnudo, a voz de pena negra, que eterna en sus órbitas mora.
Más que agrado, cada verso es maldición, agravio.
No dan sonrisa, alegría,
mutan pasión a superchería.
–Solicito amparo al olvido, termina con mi quebranto, ya no es especial, el alma me estoy matando–.
Y así,
de mañana en agonía,
la musa,
pidió no más poesía.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
...deje su basura aquí.