lunes, 8 de junio de 2015

LA BRASA

LA BRASA

Sueño con serpientes silvio rodriguez: 
http://youtu.be/nd1oXOcbLpEz

El grueso de las cortinas de aquella habitación, dejaba entrar solo un pequeño haz de luz.  Javier, ahí encerrado, había perdido la noción del tiempo y no distinguía el ayer del hoy. 

Las pesadillas habían vuelto y eso desquiciaba más su ya endeble cabeza.  Huir y sólo huir.  De sus temores y demonios,  de la gente,  del mundo entero.

No hasta hace poco creía en la justicia y la redención.  Obsesivamente buscó definiciones por todas partes,  memorizandolas, anotandolas en papel y paredes.  

Hoy, derrotado y de rodillas, usando el suelo como lienzo y mierda como tinta escribió :

¿JUSTICIA? ¿REDENCIÓN?

...  ...   ...   ...

La mirada del depredador es inconfundible, fría, y pocas veces la bestia la desecha, o sustituye y combina.   Con una inmensa rabia y el infierno en el ceño y ojos,  Jesús aguardaba paciente.

Conocía ya casi a la perfección el sitio.   Lo descuidado y la peste del interior ya no le eran extraños.  Observaba y analizaba,  llevaba ya cuentas perfectas y no malgastaba energías, era inútil.

Utilizaba los tiempos muertos en repasar sus pendientes, y lo jodia el imaginar las mentadas y presión de su jefe una vez que volviera a verlo.  El recuerdo de los tacos de tripa en la esquina de su casa hacia gruñir su estómago, tenía hambre.

Jesús miraba la miseria de Javier y sonreía.  Tantas veces había hecho lo mismo que ya era un placer.  Casi suelta una gran carcajada cuando le vio masticar cucarachas en uno de sus tantos delirios y sólo pensaba en la forma que acabaría con Javier.

—Vas a rogar que te mate— repetía Jesús para sí.

Jesús no despega la mirada a la cada minuto más desmejorada humanidad de Javier.   Lo observa mirar el televisor.  A lo lejos, la impecable imagen del locutor destaca en la pantalla, luce ofendido y manotea, la imagen cambia y el político del momento aparece con apariencia seria,  desde un podio emitirá un discurso.

Javier sube el volumen, Jesús presta más atención y se lame los labios, espera una señal.

Desde el foro internacional, el político, con temple, con firmeza, agradece las muestras de apoyo a su pueblo y remarca que no hay cabida para la impunidad y delincuencia en su territorio y anuncia el despliegue de operativos dando caza sin cuartel a todo malandrin.   Pide minutos de silencio por las víctimas y revela que la primer cabeza caerá hoy.  Su sonrisa metrosexual, tan ensayada, hoy es sustuida por un rostro que emana dolor y el final de su lectura es aplaudida sólo por el gabinete que le acompaña.

Jesús marca una mueca de gozo, el fin tiene cuenta regresiva.

Javier se levanta del sillón y camina en dirección a Jesús;  ...lo mira a los ojos con dolor.

Jesús acelera su pulso y respiración, lo tiene cerca, pero las cadenas y candados que lo aferran de cuerpo, pies y manos, le impiden moverse más de un centímetro de la silla de hierro que lo mantiene sentado.   Quiere hacer gala de prepotencia, pero la cinta industrial cubre su boca y le rodea la cabeza.  Espera una vez más el interrogatorio:

—¿Por qué mataste a mis hijos?, ¿Dónde los dejaste?, ¿Sabias sus nombres al menos?.

La respuesta de Jesús siempre fue la misma:

—¡JAJAJAJAJAJAJAJA!   ¡Vete a la mierda,  no lo sabrás núnca!.

Jesús con impaciencia espera el momento en que Javier arranque la cinta como siempre,  pero el momento no sucede.   Sólo está ahí frente a él. 
A lo lejos se escuchan sirenas y Javier se asoma por la ventana.  La noche revela destellos de luz.  Sabe que van por él.

Voltea su sillón de cara a Jesús.   Abre las ventanas, toma un recipiente con gasolina y lo esparce por todo el lugar,  baña a Jesús.

Jesús cambia la mirada de odio rabia y prepotencia, intenta liberarse, pero sólo consigue embarrar más su trasero, no se ha levantado de ahí en tres días.  Ahora entra en pánico y observa a Javier que regresa con cigarros y una navaja.

Javier se sienta y enciende un cigarro.   Jesús transpira y observa a Javier fumar. 

Javier retira la cinta de la cabeza de Jesús y éste pregunta:

—¿Cómo se llamaban tus hijos?, ¿Cómo te llamas tú?, 
...¡¡SÓLO CUMPLO ÓRDENES!!.

Dando una calada:

—...vete a la mierda, no lo sabrás núnca.

Javier levanta los ojos al techo.  Corta su carótida, cierra los ojos y de a poco se desvanece.

Jesús vocifera, maldice y en vano quiere liberarse.

...el cigarro de brasa ardiente cae.


Nota:
La historia y nombres en este relato son ficticios.
Los medios, los paramilitares, militares y politicos, son los mismos en todo el mundo.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario

...deje su basura aquí.