DIGA
Diga, quien resista la palabra que articula, quien no viva rubor con su locura, quien siga tocando con planta el suelo, ¿quién no vive y muere con su lengua bruja?
Diga, a quién no ha mutado cielo gris en cielo rojo, dado vida a los despojos, arrancándoles los ojos muertos que en la luz de última mirada preservan sus jugosos labios rojos.
Diga y diga lo que sea, sin vuelta y sin remedios, son negros estos cielos que de tintes escarlatas ya teñía. Cielos muertos sin centellas, sin luna reluciente, ...sin estrella.
Diga, diga usted, vulgar pagano, ¿cómo hago y rompo el maleficio? que los huesos me disgrega con descarga endiablada de ponzoña inalterada.
Y aunque mi alma es vieja y podrida, cae a trozos, por un verso en el descuido, la ocurrencia despiadada, con dos gotas de saliva de la lengua bruja que me mata, aunque me haya dado vida.

Magnífico, me encantó
ResponderBorrarQué gusto leerte Alejandro, tus versos tan especiales, tan tuyos. Eres único.
ResponderBorrarBesos.
Recién te descubro
ResponderBorrarde casualidad
Saludos desde la arena del mar