PASAN LOS DÍAS II
Pasan los días y tus fauces abiertas, ya me llaman, me obligan. Amo tu aliento espeso mientras lamo tu mejilla.
No distingo mirada en tus órbitas vacías.
Pasan los días y tu piel, ayer turgente, hoy amarilla, se diluye entre mis palmas, en hebra grumosa, es natilla.
Pasan los días, los días pasan y los cuerpos muertos se aglutinan por la peste esparcida a la senda, con mis zancadillas.

Hay tropiezos que descarnan.
ResponderBorrarUn beso.