viernes, 31 de julio de 2015

OJOS

OJOS 

Djali Zwan - The Number Of The Beast 
https://youtu.be/Gh3i31K2qjk

Angel siente el pulso en sus sienes, abre los ojos,  el corazón casi le revienta el pecho.

Desde niño las sombras le persiguen.  "Es cosa de familia", le solía contar su abuela, que intentaba hacerle conciliar el sueño, cuando llorando le decía que estaban ahí.

Con el tiempo los horrores cedieron, poco a poco,  y aunque de reojo, a veces,  alcanzaba a ver que algo se escondía, la adolescencia y las curvas de sus vecinas le hicieron tornar sus pesadillas a acaloradas sesiones húmedas,  aunque siempre se despertó con esa extraña sensación de ser observado.

Hace días sentía que algo andaba mal, ese sentimiento de tensión y angustia, la opresión en el pecho, la piel erizada sin motivo y no en todo el cuerpo, sólo en áreas separadas, como erupciones aisladas, igual que un apestado, como si lo tocaran y dejaran una marca señalandolo.

Con la cabeza en la almohada, él se siente transpirar y está rígido, ni uno de sus músculos se mueve, sólo ojos y parpados, mira a la diestra y siniestra.  Oscuridad únicamente.

Es presa del pánico,  se sabe solo en casa y ésos horribles ojos amarillentos lo ven desde el techo.   

...ha vuelto.

Semejante a una droga inyectada, lo siente en las venas, sus oídos crujen con ese sonido agudo, también su cabeza y su corazón va cada vez más rápido. 

Lentamente los horrendos ojos bajan, se acercan.   Los poros por completo dilatados emanan sudor, exudan miedo y bañan ése bulto inútil que Angel es ahora.



Se escucha el sonido seco del golpe de su cuerpo al caer de la cama, y aterrado empieza a moverse, débilmente se arrastra, primero un brazo, ahora el otro, poco a poco el terror lo levanta y consigue llegar al baño.

Apenas logra sostenerse, tiembla todo él.  Lava su rostro, mira su reflejo con temor.  Intenta mantenerse en pie, trata  permancer cuerdo.  A gatas se dirige a la cocina, repasa enloquecido sus memorias, ya lo había hecho antes y funcionó,  ruega lograrlo de nuevo.

Rodeado de un círculo de sal y veladoras, empezó su conjuro, sólo quería volver a dormir tranquilo.  Repite y repite durante horas tembloroso, pero no logra arrancar de su cabeza ése rostro, esos ojos, y el momento en que al abrir de esa forma la boca,  sentía que le tragaba, que le arrancaba la vida.

Y cuando le habló con ésa voz ahogada:

—...soy la bestia, ...éres mio—, le dijo.






8 comentarios:

  1. Wow!! Retratas muy bien la angustia. Yo esperaba ver el demonio en el espejo del baño, y me sorprendió el final, pensar que también le hablaba!!

    Me gustó mucho!!
    Abrazo!!

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    1. Agradezco su apreciación y tiempo, respetable escritora. Abrazos

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  2. Muy chulo ;) Me encanta el final. :)
    Saludos. :)

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    1. Bienvenida Soledad, te agradezco mucho el que estés por acá. Saludos.

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  3. Con una realidad pasmosa... La he llegado a sentir. Describes muy bien el momento de la angustia.
    Te felicito.
    Mil besitos

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  4. Ahhh! Suspenso al límite hasta el final. Que buena narración de la tensión que siente Ángel por esos ojos amarillos que lo persiguen. Mira que hace un tiempo también escribí sobre ojos amarillos pero un poco diferente:
    http://piesfriosenlaespalda.blogspot.pe/2015/07/ojos-amarillos.html?m=1
    Espero te guste. Te muestro el mio porque me encantó el tuyo. XD. Beso!!

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