TITÁN
Murió.
Al final, imbatible titán,
inmenso hermoso,
de huella ardiente al andar,
que con las palmas disolvió un huracán,
que los ojos morbosos cegaba,
que estallaba los sentidos sin hablar.
Lo ví en el último día, arrancando corazones con un dedo, abriéndoles el pecho sin titubear.
Era inmortal.
Y murió.
Le maté,
le mataste,
...lo matamos.