Me mató una flor de infiernos, embebida en el perfume del solvente que reseca su lenguaje y su presente.
Siniestra flor de infiernos. Seis fueron sus intentos de arrancar mi alma y arrojarla a los avernos.
Me mató una flor de infiernos, con su lengua trastornada, su estilete en la mirada, con sus dedos de cristal.
Me mató a cielo abierto, sin dudar, sin miramiento, y dejó mi entraña sucia suelta sobre el pavimento.
Me mató una flor de infiernos, y no hay brillo ya en sus ojos que te gritan, "no hay quien llore a mis despojos".
Capo !!!!!... Saludos
ResponderBorrarBrutal, hermano. Muy bueno.
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